Ese yacimiento de 10,000 años de antigüedad en Sarai Nahar Rai, con sus 14 individuos enterrados junto a herramientas microlíticas y huesos de bisonte, no se descubrió hasta 1968. Permanece en silencio a 33 kilómetros al suroeste de la ciudad, un campo cubierto de hierba que guarda secretos que reescribieron los libros de texto. El contraste dice mucho. Esta no es una región que pregone su antigüedad; la lleva en la tierra, en el limo del río y en los cimientos del fuerte de Raja Pratap Bahadur Singh de 1628, construido sobre una ciudad aún más antigua llamada Aror.
El ritmo local lo marcan la tierra y su pasado feudal. Los terratenientes rajput thakur lo moldearon todo en otro tiempo, y esa influencia no ha desaparecido. Se ha transformado. En la circunscripción de Kunda, un hombre llamado Raghuraj Pratap Singh, conocido como Raja Bhaiya, celebra un "janta darbar", un tribunal popular, donde cualquiera puede presentar una queja. Ha sido elegido siete veces desde 1993. El poder político aquí se siente personal, heredado y redistribuido en audiencias diarias.